Cerca de cumplir las tres décadas de democracia y en año del bicentenario de la Republica Argentina los políticos se regodean de su sentido patriótico y su capacidad política. En el 2009 hubo una feroz lucha durante las elecciones para renovar el Congreso y todos festejaron sus triunfos como si hubieran ganado la presidencia de la Nación.
El 2010 muestra que todo lo anterior es solamente para las cámaras, las tapas de los diarios y los aplausos del público. La democracia y la política están en tela de juicio gracias a las acciones del oficialismo y de la oposición.
Los representantes del primero intentan gobernar un país a base de Decretos avalados por la constitución para épocas de crisis, los famosos Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). Y escudándose en que es la Presidenta quien define cuando hay necesidad y urgencia, aparecen DNU con cualquier excusa: fondo del Bicentenario, remoción del economista Martín Redrado de la presidencia del Banco Central (BCRA), transferencia de 4.382 millones de dólares de las reservas del BCRA al tesoro para el pago de deudas a acreedores privados.
Los líderes de las diferentes facciones opositoras al gobierno ahora parecen aliados en un plan común: que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no pueda gobernar según la constitución lo establece. Para esto se arman de variados artificios, entre los que se destaca acudir a la Justicia para “voltear” (palabras del diputado del PJ disidente Felipe Solá) los decretos promulgados por el Poder Ejecutivo.
Presidentes, Gobernadores, Diputados y Senadores, hagan bien de representar a los argentinos que los votaron en elecciones democráticas y cumplan su rol de políticos haciendo política y no deshaciendo la política. Somos 40 millones de argentinos con los que están jugando, no es un tablero de El Estanciero.
martes, 2 de marzo de 2010
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