
"Se les practicará un descuento de dieta del 20 por ciento por cada sesión en la que no estén presentes”, amenazó Cobos en una solicitada a los senadores que estuvieron ausentes en la asamblea parlamentaria del miércoles pasado. Las respuestas del oficialismo fueron inmediatas: Aníbal Fernández tildo de “fascista” y “jefe de una banda” al Vicepresidente por publicar los nombres de los congresistas ausentes.
Cuando en junio del año pasado los argentinos se dirigieron a las urnas y votaron a quienes mejor los representaban para que ocupen una plaza en el Congreso, eligieron para que estos senadores hicieran su trabajo y fueran al parlamento a legislar, no para que se ausenten cada vez que el partido de la contra desea aprobar una ley. Si esto es lo que hubieran deseado los argentinos, habrían votado en blanco, o por una boleta sin senadores ni diputados.
Lógicamente, cuando la mayoría de los argentinos falta reiteradamente a su trabajo, no percibe parte del sueldo y corre el riesgo de perder su trabajo. Parece que en el Senado de la Nación los “empleados” cuentan con mayores privilegios: desde que se renovaron las bancas en diciembre pasado, no hubo una sola sesión con la totalidad de los senadores presentes.
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