jueves, 11 de junio de 2009

30 días de evolución

Pasó exactamente un mes desde la operación de la rodilla izquierda, y para festejar, el kinesiólogo decidió poner un poco de peso a los ejercicios de rehabilitación y agregar tres minutos en el escalador para completar el movimiento de la rodilla.
Durante la semana siguiente a la intervención no podía caminar sin la ayuda de un par de muletas, y cada paso era muy lento y muy medido, provocando una punzada de dolor en la rodilla. Hoy el andar es casi normal, y apenas se distingue una renguera, más por reflejo de la lesión que por dolor o incomodidad.
Cuando habían pasado 15 días de recibir el alta en la clínica sucedió la reincorporación al trabajo y a la facultad, todavía con las muletas –aunque solamente para acompañar el paso y no hacer mucho esfuerzo- y debía utilizar el ascensor para poder subir los pisos para llegar a la oficina o el aula. Esta noche llegó el coraje para subir una escalera utilizando las dos piernas, y prácticamente no hubo dolor o molestia luego del ejercicio.
Díez jornadas atrás, fueron devueltas las muletas y comenzaron los viajes en colectivo, con tranquilidad y siempre sentado, pidiendo el asiento porque no podía forzar la rodilla recién curada. La última vuelta a casa fue iniciada con un viaje en subte, parado junto a la puerta y manteniendo el equilibrio con los dos pies cada vez que el tren arrancaba o se detenía.

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