miércoles, 6 de mayo de 2009

Pudor

Estaba acostada en la oscuridad con la mirada en algún lugar del techo de la habitación. Un poco tensa a causa de los nervios por lo que estaba apunto de suceder.
Sentía su respiración mientras él desabrochaba con suavidad los botones de la camisa que le cubría su abdomen y sus senos.
Él ya le había sacado la pollera llenando cada milímetro que iba desnudando con pequeños besos y caricias. Gozaba de escalofríos cada vez que sentía el contacto sobre su piel.
Pero no movía ni un milímetro de su cuerpo. Únicamente cerraba con demasiada fuerza sus puños porque no podía controlar los latidos de su corazón, que parecía a punto de estallar.
El cuerpo desnudo de él sobre el suyo le daba calor, mientras sus abrazos la reconfortaban y tranquilizaban. Él lleno su cara y su cuello de besos, su espalda de caricias y su cuerpo de sexo.
Cuando se dio cuenta estaba gozando del calor y la humedad del erotismo, sus piernas rodeaban el cuerpo de él y lo abrazaba con fuerza clavándole la punta de los dedos en la espalda.
Ya no recordaba porque estaba tensa y nerviosa unos minutos antes.

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